De inquilino a propietario: ¿está listo para correr el riesgo?

Usted tiene algunos ahorros, ingresos decentes y un arrendador irritante, por lo que parece ser el momento adecuado para hacer la jugada. Comprar una vivienda implicará costos de vivienda mensuales más altos, el uso de la mayor parte del efectivo y limitará su disposición de efectivo. ¿Cómo sabe si está listo en términos económicos y emocionales para asumir este tipo de compromiso? La siguiente evaluación lo guiará a través de las consideraciones más importantes.

Alquilar frente a comprar

La parte monetaria de la ecuación

Es sumamente sencillo: estará listo para comprar una vivienda cuando tenga los activos suficientes para realizar la operación y le queden ahorros e ingresos suficientes para hacerse cargo de los gastos de la vivienda y cualquier otra deuda.

Esta determinación requerirá de algunas cuentas matemáticas.

Los activos que necesita

Puede adquirir una vivienda con un anticipo de tan solo el 3 % con un préstamo convencional o incluso menos con los programas de asistencia para el pago de anticipos. Si es veterano o compra una vivienda en un área rural, podrá incluso adquirirla sin necesidad de otorgar un anticipo. Aun así, necesita disponer de dinero suficiente para los gastos de escrituración y contar con cierta reserva después de escriturar. Calcule que necesitará el anticipo, los gastos de escrituración, que serán del uno al tres por ciento del valor de compra, y tres veces el pago propuesto de la vivienda en el banco.

Los ingresos para pagar

Los prestamistas analizan la relación entre las deudas y los ingresos, o la relación entre los gastos de la vivienda mensuales totales (capital, intereses, impuestos, seguro y seguro hipotecario, expensas, además de otros pagos mensuales, por ejemplo, el pago de las tarjetas de crédito, los préstamos para la compra de un automóvil, etc.) y los ingresos brutos. Para poder ser propietario, sus ingresos brutos deberían ser de dos a cuatro veces más altos que el monto del pago total de la vivienda. Hay un gran margen, analicémoslo.

Si trabaja de forma estable en relación de dependencia, le quedan suficientes ahorros después de la escrituración y maneja bien su crédito, probablemente esté en condiciones de destinar la mitad de sus ingresos brutos para el pago de la vivienda. (Si bien no es conveniente destinar dicho porcentaje tan alto, las personas que encuadran dentro de este perfil no suelen incumplir, incluso con altos pagos mensuales).
Los compradores con ingresos variables, empleo incierto y poco margen de ahorro o hábitos crediticios riesgosos están menos preparados para manejar el inevitable revés económico cuando este tenga lugar, y corren un mayor riesgo de incurrir en mora.

Si trabaja a comisión, tiene justo lo suficiente para los gastos de escrituración, reúne los requisitos para acceder al préstamo y traslada saldos en las tarjetas de crédito todos los meses, es muy probable que incurra en mora ante el primer revés económico; por ejemplo, una reparación del automóvil, una emergencia médica o la pérdida del empleo. Probablemente, se le apruebe un préstamo con una relación entre las deudas y los ingresos del 43 %, pero ¿es una decisión inteligente? Le conviene esperar o buscar casas cuyo pago mensual le insuman entre el 25 % y el 33 % de sus ingresos brutos.

La otra mitad: su actitud

Estar económicamente preparado para comprar una vivienda no es lo mismo que estar preparado a nivel emocional porque comprar una casa le cambia la vida. Ser propietario significa que puede personalizar su espacio, nunca se le dirá que debe marcharse, sus pagos se estabilizarán y habrá hecho una inversión inteligente que crecerá con el transcurso del tiempo. Ventajas, sí las hay, pero acarrean sacrificios y responsabilidades que debe analizar atentamente antes de asumir el compromiso.

La necesidad de libertad

Si desea continuar con una vida espontánea, sin preocupaciones y la idea de echar raíces no lo entusiasma necesariamente, es posible que no esté preparado emocionalmente para comprar una vivienda. Continúe alquilando y ahorre para cuando llegue el momento adecuado de comprar una casa.

Vivir sin los lujos de la vida

Vacaciones exóticas, salir a cenar, compras compulsivas de vestimenta: ¿puede sacrificar estas cosas durante algunos años o la abstinencia del despilfarro lo deprimirá? Tenga en cuenta su estilo de vida actual y qué gastos, si corresponde, está dispuesto a recortar del presupuesto para comprar una vivienda.

Ningún arrendador en marcado rápido

Cuando se es propietario, todo depende de usted. Deberá cortar el césped los sábados por la mañana, llamar al techador cuando haya filtraciones en el techo y analizar presupuestos cuando la caldera se averíe. ¿Está listo para asumir este tipo de responsabilidad? Si está preparado para hacer el trabajo, está listo para adquirir una vivienda.